
En estos tiempos en donde los modernos “poetas” juegan a decir “es que te quiero gua gua”, leer a Goethe se vuelve una oportunidad de volver los ojos a uno mismo, a la reflexión del ser humano, a sus motivos, a su desesperanza, al sufrimiento heroico, a donde las acciones tienen un valor y peso clave en las consecuencias.
Werther es la descripcipon del joven que sufre por el amor, por la condición humana y su explicación, en la búsqueda de la justicia, de lo correcto, de lo virtuosos, de preguntarse si lo que nos separa en verdad nos separa o es algo construido por nuestros sentidos. Es el retrato de un alma vigorisa que paulatinamente se va asfixiado en las pasiones más elementales.
Werther es la metáfora del espíritu que busca la libertad, apegado al más puro estilo platónico del diálogo interno es que nos vamos adentrarndo en las angustias de un joven (o de una sociedad)que está huyendo o que se está buscando. Goethe logra una reflexión cálida, profunda, donde terminamos siendo ese confidente de sus preguntas y del acto humano.
Quien se adentre en la literatura de Goethe sabrá que entra a una lectura sensual, al origen del Sturm und drang, donde siente en cada carta que gira a Guillermo que las nubes se arremolinan, donde la idea es tormentosa, donde la naturaleza se vacía ante nostros, es el ejercicio del poeta que no sabe que hacer ante el poderío del universo. Goethe es la línea del romanticismo, de esa parte de alma que es posible que todos tengas, y que podemos encontrar cuando dejemos de lado tanto plástico vulgar que acecha nuestro espíritu.
El dolor, la expiación, la libreación, la tormenta, el viento, el fuego y la fuerza la naturaleza es encarnada por el sufrimiento de Werther por no tener lo que en verdad descubre que desea, a Carlota. La profundidad del sentimiento es una avalancha de sentimientos, de pasión y de angustia que arrasa al joven; se trata de un camino que cada vez se hace más angosto hasta que encuentra la única solución posible a sus sufrimientos, que es la muerte. El hombre enfrentando su destino, ineludible y sometido por la naturaleza de los eventos.
Pero no se trate de una muerte absurda, necesita tintes heroicos, y en que Werther sólo alcanzará la disculpa y perdón por medio de su amada Carlota, sin saberlo será quien le dé el instrumento liberador, y mas aún, no será un final breve, no puede ser automático, el sufrimiento se presentará como una lluvia de verano que toma su tiempo en formarse y dejarse sentir en la campiña.
Werther es un relato del ser humano a manos del destino, de la duda, de la búsqueda, donde el universo es un cómplice del los sentimientos, que a su vez, son profundos, que su vez son aplastantes, tan densos como el destino.
