Federico Nietzsche
Hace un par se semanas, por la necesidad de meterle más información al disco duro (perdón por el término tan mecanicista) encontré un libro titulado Más allá del bien y del mal, de inicio el título me pareció muy atractivo. El autor, Federico Nietzsche me significa entre respeto y curiosidad.
No se trata de un libro literario como Así hablaba Zaratustra, pero el buen recuerdo de ese libro que a los 19 años me pareció incomprensible y a los casi 30 resultó absolutamente clarificador fue más que suficiente para internarme en el mensaje de Nietzsche.
Federico Guillermo Nietzche, nació en 1844, en Röcken, ciudad de la entonces Prusia sajona, tuvo una formación apegada a los clásicos, a la cultura y como parte de su genio creativo fue víctima de constantes malestares cerebrales. Y más que hablar de los detalles su vida vale decir que muere en 1900, justo el año en que Max Plank concibe el concepto de mecánica cuántica. Tal esto sea uno de esos chistes magistrales que la vida nos da cuando tenemos la perspectiva del tiempo.
Más allá del bien y del mal no es un libro sencillo, es denso, pero eso no le quita nada de valioso, de interesante, de irreverente, y con unas definiciones muy interesantes. Me parece que en el caso de Nietzche se tiene la misma mala reputación que Nicolás Maquiavelo, es decir, por ignorancia, por prejuicio o por perversión se les ha querido poner el título de malos, incluso de sádicos.
Si se me permite el paréntesis, me queda bien claro que lo que escribió Maquiavelo responde a la lógica de un mundo medieval donde las reglas eran parecidas a las modernas, sólo que no se cuidaban tanto las formas (imaginar a Maquiavelo ante una comisión de los derechos humanos me suena divertido). En el caso de Nietzsche el pecado es que se le haya asociado a la “filosofía” nazi. No digo que el autor alemán haya sido una “madre de la caridad”, pero me parece que la mala interpretación de sus ideas lo ha marginado de un estudio más intenso.
Entremos en materia, ¿qué nos podemos encontrar en las páginas de Más allá del bien y del mal?, un compendio de explicaciones y definiciones de lo que este hombre del siglo XIX encontraba en Europa. Una Europa presa de debilidades, de sentimientos hipócritas, débiles, pero que la consideraba la base de lo que tenía que sea mejor.
Nietzsche por medio de una prosa poderosa, crítica, frontal, e incluso cínica, da cierta luz sobre lo que hoy en la mecánica cuántica perfila: la teoría de sistemas, a la visión de la entropía, con algo de apertura, de negentropia. Pensemos la propuesta de un hombre del siglo XIX que sostiene que el ser humano es algo mucho más allá que una serie de respuestas medibles y esperables, cuando Pavlov espezaba a definir el perfil de sis estudios sobre el condicionamento, Freud con el psicoanálisis y la posterior aplicación pedagógica de Skinner; sin duda un concepto perturbador.
Como todo ensayo, Más allá del bien y del mal tiene la cualidad de no ser lineal; para todos los que hemos estado en un aula de clase (como alumnos o como docentes) resulta muy congruente que el escritor nos diga, palabras más, palabras menos: deja de pensar ingenuamente, el mundo es voluntad, y la voluntad se orienta al poder, de ahí que el poder te de derecho, autoridad para explotar de los demás. Sí, es una afirmación fuerte, incluso molesta, pero bien vale la pena reflexionarla y ponerla en perspectiva. Andar por la vida clasificando filosofías buenas y malas sólo sería fortalecer la idea del rebaño a la que el autor recurre periódicamente.
No se trata de un libro literario como Así hablaba Zaratustra, pero el buen recuerdo de ese libro que a los 19 años me pareció incomprensible y a los casi 30 resultó absolutamente clarificador fue más que suficiente para internarme en el mensaje de Nietzsche.
Federico Guillermo Nietzche, nació en 1844, en Röcken, ciudad de la entonces Prusia sajona, tuvo una formación apegada a los clásicos, a la cultura y como parte de su genio creativo fue víctima de constantes malestares cerebrales. Y más que hablar de los detalles su vida vale decir que muere en 1900, justo el año en que Max Plank concibe el concepto de mecánica cuántica. Tal esto sea uno de esos chistes magistrales que la vida nos da cuando tenemos la perspectiva del tiempo.
Más allá del bien y del mal no es un libro sencillo, es denso, pero eso no le quita nada de valioso, de interesante, de irreverente, y con unas definiciones muy interesantes. Me parece que en el caso de Nietzche se tiene la misma mala reputación que Nicolás Maquiavelo, es decir, por ignorancia, por prejuicio o por perversión se les ha querido poner el título de malos, incluso de sádicos.
Si se me permite el paréntesis, me queda bien claro que lo que escribió Maquiavelo responde a la lógica de un mundo medieval donde las reglas eran parecidas a las modernas, sólo que no se cuidaban tanto las formas (imaginar a Maquiavelo ante una comisión de los derechos humanos me suena divertido). En el caso de Nietzsche el pecado es que se le haya asociado a la “filosofía” nazi. No digo que el autor alemán haya sido una “madre de la caridad”, pero me parece que la mala interpretación de sus ideas lo ha marginado de un estudio más intenso.
Entremos en materia, ¿qué nos podemos encontrar en las páginas de Más allá del bien y del mal?, un compendio de explicaciones y definiciones de lo que este hombre del siglo XIX encontraba en Europa. Una Europa presa de debilidades, de sentimientos hipócritas, débiles, pero que la consideraba la base de lo que tenía que sea mejor.
Nietzsche por medio de una prosa poderosa, crítica, frontal, e incluso cínica, da cierta luz sobre lo que hoy en la mecánica cuántica perfila: la teoría de sistemas, a la visión de la entropía, con algo de apertura, de negentropia. Pensemos la propuesta de un hombre del siglo XIX que sostiene que el ser humano es algo mucho más allá que una serie de respuestas medibles y esperables, cuando Pavlov espezaba a definir el perfil de sis estudios sobre el condicionamento, Freud con el psicoanálisis y la posterior aplicación pedagógica de Skinner; sin duda un concepto perturbador.
Como todo ensayo, Más allá del bien y del mal tiene la cualidad de no ser lineal; para todos los que hemos estado en un aula de clase (como alumnos o como docentes) resulta muy congruente que el escritor nos diga, palabras más, palabras menos: deja de pensar ingenuamente, el mundo es voluntad, y la voluntad se orienta al poder, de ahí que el poder te de derecho, autoridad para explotar de los demás. Sí, es una afirmación fuerte, incluso molesta, pero bien vale la pena reflexionarla y ponerla en perspectiva. Andar por la vida clasificando filosofías buenas y malas sólo sería fortalecer la idea del rebaño a la que el autor recurre periódicamente.
En este recorrido de definiciones e interpretaciones, expone el papel del hedonismo y escepticismo en las sociedades modernas del siglo XIX, ¿exclusivo del siglo XIX?, el autor hace una disección de actitudes en donde el espíritu es fácilmente presa de las debilidades, de la vulgaridad; critica la falta de objetividad, pero no siento que sea en la medida de vernos como objetos, sino a tomar compromiso con esa voluntad de hacer las cosas con fortaleza y deseo de superioridad sobre los demás.
Los reclamos se centran en los seres que no conformes con hacer su propia definición y explicación del mundo y que además buscan seguidores (adoradores) para que hagan verídica su mentira: se refiere a los filósofos. El autor va explicando detalladamente la manera en que el filósofo engaña, juega con los sentidos, pervierte a la juventud quitándoles el deseo de búsqueda pues afianza la creencia de un mundo predado en donde el todo se ajusta a la visión filosófica, no a la visión del hombre ante lo que tiene delante. Quizá este análisis sea el precursor de ese mundo cuántico que está ahí, que llena de posibilidades y que a la vez es tan complicado de entender.
Al final de su ensayo, Nietzsche asegura que en el mundo existen dos tipos de personas: el aristócrata y el esclavo, y no tiene reparo en hacer un recorrido por sus cualidades sustantivas. Aspectos como el poder, la voluntad, la igualación, el buen corazón, la generosidad, la competencia, la debilidad de la democracia, entre otros son descritos. Pero no me parece que exista la idea de decir si eres esclavo estás mal, si eres aristócrata estás bien, el texto sólo se concentra en hacer el recorrido por estas características y ya el lector podrá visualizando con su realidad. Nietzche funciona al nivel de analista de la sociedad, de una sociedad que estaba en la loca carrera colonialista, una sociedad que ahora está en la frenética carrera materialista y de estandarización.
Sociedad, teoría política, virtudes, cristianismo, y demás asuntos e instituciones son revisadas, y se llega a la idea de que todo esto en lo que vivimos ha estado presa de creencias que en lugar de hacernos avanzar nos han sumido en la misma relación de poder desde hace 25 siglos, y sin embargo, Nietzsche nos invita a que seamos gente libre, gente con convicciones, sin dudar en el avance, sin angustia de soledad, sin temor de vivir con propias reglas que por paradójico que suene, no es anarquía, es sólo el súper hombre como una realidad.
Nietzsche avizora al súper hombre, pero no en un sentido vulgar de racismo, lo plantea como un una manifestación de poder y de voluntad donde el más apto es el que termina por imponerse, ¿no ha sido así el mundo?, sólo que pone un pequeño candado: si el hombre como lo conocemos ya es un ser acabado, -piensa- es lo peor que ha hecho la naturaleza, por eso es que pone su atención en el ser humano como un ser inacabado, que está en vías de ser mejor, ¿no es eso lo que propone de manera global toda teoría cursi de autosuperación?
Nietzsche podrá ser acusado de ser el génersis del nazismo, ¿quién lo afirma como verdad absoluta?, ¿los patrocinadores del capitalismo que iguala y resta toda identidad en pos de las reglas del mercado, impuesta por unos cuantos?, ¿por el grupo clerical que acalla a las víctimas de sus hijos con miles de dólares, o que pone en el gran dilema el que el rito se efectúe en latín, como si fuera este el siglo XIV?, ¿acaso todos aquellos que se tragaron el cuento de que este autor es de los malos que promueve ideas extrañas donde la gente tiene iniciativa, busca poder y la libertad de pensamiento? Ojalá se lea más a Nietzche, y de muchos más, y se baje un poquito el pedestal al ser humano soberbio.





