martes, 3 de julio de 2007

El paraíso está en México


Casi el paraíso

Luis Spota, 1956

FCE







Uno de los recuerdos más claros que tengo de la infancia es que en canal 13, de cuando en verdad era un canal discreto, trasmitía un programa semanal, se llamaba "Fuera de serie", conducido por un señor serio, de lentes y daba la introducción a la miniserie "Holocausto" (ahora todo un clásico). Seguramente en un momento pregunté: ¿Quién es ese señor?, y mi papá me dijo Luis Spota.

Cierto, es seguramente un detalle insignificante, que no pasa de lo más elemental, o de lo más ignorable, sin embargo, por algo curioso ese dato permaneció en alguna neurona, no tal al fondo, lo que permitió que cuando ya pasados los años, en verdad que bastantes, tomara un libro con la curiosidad de saber cómo escribía ese señor llamado Luis Spota.

El libro en cuestión es Casi el paraíso. Lo que puedo decir de primera instancia es que es una historia devorable. Tiene ritmo, profundidad, expone con claridad muchos detalles que dan relieve al relato, pero lo más importante, todo lo que se cuenta es asombrosamente posible en la realidad mexicana.

La narrativa de Spota la defino como clara, hasta el momento me parece el autor mexicano más claro en el género narrativo, especifico, no pretendo entrar en detalles técnicos, sólo como una persona que de gusta compartir su opinión. Invita a que uno como lector sea capaz de sentir emoción, tomar partido, incluso cuestionarse ¿en verdad serán así las cosas en ciertos niveles de la socialité humana?

Por medio de una dualidad narrativa vamos descubriendo un mundo de arribistas, de oportunistas que dan a la gente "poderosa" lo que desean en lo más básico: legitimidad. Piense en esto, ¿hasta dónde sería capaz de llegar cualquier político con tal de ostentar el título de conde, marqués, barón, y si ya es de ponerse un poco ambicioso: príncipe? Es desde esta premisa que uno no puede menos que reflexionar: ¿quien tiene más problemas, el poderoso sin legitimidad o el pobre carente de recursos?

Luis Sopta nos presenta los entretelones de la bajeza de la elite mexicana que está tan carente de calidad, de entereza, de dignidad, de honor, y todo ello lo puede obtener por medio de la presencia del príncipe Ugo Conti, quien de súbito aparece en nuestro país, y sin que exista una investigación real, sin ningún tipo de cuestionamiento, sin nada que ponga en duda su honorabilidad, su calidad, su entereza, la elite se le entrega y lo arropa.

Claro, se trata de un juego de conveniencias, pero desde la perspectiva del empresario mexicano, de los funcionarios que ven el mundo desde el poder más alto, de los rancios nobles que viven su miseria en tierra nacional, la verdad, termina dando entre lástima y ternura.

Spota logra dimensionar lo que somos en la esencia del poder, sin importar la fortuna social: pretenciosos, ambiciosos, timoratos, humildes, con ganas de regalar hasta a las hijas con tal de lograr la simpatía del que vemos poderoso, noble, digno.

Es en este marco en que Ugo Conti y el lector va encontrando esas actitudes del ser humano, sin embargo, no olvidemos que se comentó que el hilo narrativo tiene una dualidad. Me parece injusto contar el detalle, pero hay que partir de una certeza: los personajes de Luis Spota son profundos, tienen historia, tienes secretos, tienen motivos.

Ugo Conti en el fondo, no se mueve por la ambición barata, después de todo, quien lea el libro podrá ver que básicamente no pidió nada, todo le fue cayendo, y sin embargo, mientras no logre el estado bendito de la seguridad, de la seguridad de su estilo de vida, de su apariencia, no podrá decir que ha llegado a la meta.

Quizás Ugo Conti, el príncipe, no sea tan distante a nosotros en nuestros deseos de una vida más segura, más tranquila, es posible que todos seamos impostores de algo y en búsqueda de algo, ¿qué pasará el día en que la mentira sea descubierta?, tan loco es el mundo que muy posiblemente sólo sea que estamos en la parte inferior de la rueda de la fortuna, y sólo haya que esperar a que la misma rueda nos lance hacia la parte más alta.

Gracias al desarrollo de la historia descubrimos la forma en que se estructuran los códigos en el poder, los mecanismos con que la nobleza funciona, las alianzas, que hacen ver a la sociedad como fieles alumnos de la doctrina Borgia. No hay lugar para escrúpulos, está en juego el escalar socialmente, el mantener la imagen, el asegurar el futuro, el ser feliz y poder con ello humillar al que no logró la meta. Sin miedos, el autor expone situaciones de abuso sexual, de homosexualidad, de traición, de generosidad comprometida, vamos, de lo que ha hecho mover a este mundo desde hace más de 25 siglos.

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