martes, 29 de abril de 2008

La pluma más pura del boom


Julio Cortázar
Todos los fuegos el fuego
Punto de encuentro, 2007



Cuando inesperadamente tía Clelia se sintió mal en la familia hubo un momento de pánico y por varias horas nadie fue capaz de reaccionar y discutir el plan de acción, ni siquiera tío Roque que encontraba siempre la salida más atinada. A Carlos lo llamaron por teléfono a la oficina, Rosa y Pepe despidieron a sus alumnos de piano y solfeo, y hasta la tía Clelia se preocupó más por mamá que por ella misma (…) Si tía Clelia tenía que guardar cama era necesario encontrar alguna manera de que mamá no sospechara que estaba enferma, pero ya con lo de Alejandro se había vuelto tan difícil, y ahora se agregaba esto; la menor equivocación y cabaría por saber la verdad.


La salud de los enfermos


La literatura de Julio Cortázar siempre me ha llamado la atención. Rayuela, he de confesarlo, lo leí, y acepto que habré comprendido algo así como 40% de su contenido, pero ese porcentaje tiene una profundidad, una estructura de discurso y una elocuencia que expresa una fineza, erotismo y armonía que bien valió la pena, además de ser un excepcional ejemplo de obra abierta.

Sin embargo, me parece que su obra es mucho más fecunda y reveladora en cuento. Así como al leer a Vargas Llosa uno siente en las calles de Lima, el leer a Cortazar uno oye a París, su calles, su murmullo, su búsqueda, su siempre atenta búsqueda en galerías, cafés y plazas. Sólo que hay un detalle, salvo error de apreciación, Cortázar me parece que no perdió su sello distintivo, más allá de percepciones comerciales.

En esta ocasión me topé con un libro de cuentos que Punto de lectura tituló Todos los fuegos el fuego, y que contiene, me parece, uno de sus cuentos más representativos: Autopista del sur.

Autopista del sur desarrolla una habilidad que años más tarde retomará José Saramago, en su Ensayo sobre la ceguera, el no contar con personajes propios, sino producto de la casualidad, del momento, y sin ningún compromiso social. En Autopista del Sur veremos a un grupo que por no poder avanzar en una congestionamiento de autopista tendrás que socializar, organizarse, decidir y actuar en beneficio de un grupo que es identificado por la marca del auto que posee. Un cuento que clavado en la década de los 60 del siglo pasado podría ser actualizado con un ciberespacio y con las marcas de los procesadores como sinónimo de identidad por antonomasia.

Sin embargo, la pluma de Cortazar gustaba de experiementar, y logra algo que considero prácticamente prodigioso: el poder dar un giro en los centros de acción dentro del mismo párrafo, es decir, diferentes personajes entran a escena sin que por ello se pierda unidad o cohesión.

Cuentos como La señorita Cora y Todos los fuegos el fuego manifiestan ese estilo narrativo en donde el lector está abierto a las diversas posibilidades de los personajes, de sus sentimientos, de sus emociones, de cómo ven los hechos y cómo tratan de ajustarse a un entorno que parece pasivo, pero que está en permanente movimiento.

Más ún, el tono de escritura de Cortázar siempre tiene un tono de búsqueda, de confesión, su prosa es la paradoja: le gusta extender los lazos familiares a su universo literario, con todo y que su vida fue un nómada urbano, incluso se podría decir que es un fugitivo latino que se internó en los intestinos europeos.

Por ejemplo, en La salud de los enfermos, Cortázar pone la pista que posteriormente tomaría Wolfgang Becker en su cinta Adiós a Lenin, donde una familia tiene que hacer todo tipo de inventos y de maravillas para que la madre, enfermiza y aprensiva, no se entere de la verdad sobre la muerte, en este caso no de un sistema político, sino de su hijo.

Cortázar es un sujeto libre, abierto, se podría decir en tonos odiosos que es un sujeto global, pero no por estandarizar, sino por poner en evidencia que el ser humano es un ser inacabado, que estamos lejos de a propuesta del súper hombre de Nietchze, y que las pequeñas cosas, los breves instantes, las profundas emociones son las que logran mover a lo que llamamos humanidad.

Cuentos como Reunión, La isla a medio día, o Instrucciones para John Howell completan esta este libro, e invitan al lector a sumergirse en ambientes que se pasea por el imperio romano y sus luchas de gladiadores; o bien por la calles europeas en plena guerra mundial; sin dejar de lado el gran referente de de Latinoamerica del siglo pasado: la revolución cuabana; incluso se narra la libertad de llas islas griegas y la inmensidad del Egeo que nos lleva a reflexionar dónde reside la libertad y qué tanto la deseamos conquistar.
Leer a Cortázar es encontra prosa ágil, de actualida, fresca y que descansa en lo más simple y simbólico del ser humano y su búsqueda de tranquilidad e identidad.ç
Un sólo ejemplo más de su estilo práctico y profundo con este breve texto:
Instrucciones para llorar
Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.

1 comentario:

Salvatore dijo...

Excelente comentario acerca del Cronopio mayor. El libro de cuentos Todos los fuegos el fuego fue publicado a mediados de la década de los 60, en el 66 para ser precisos.
Concuerdo contigo en el sentido de que es más un cuentista, que un novelista.
Leerlo ahora implica entrar en una literatura abierta, lúdica y contemporánea a las cosas que ahora estamos viviendo.
Creo que a Cortázar le hubiera encantado conocer el ciber espacio, y seguramente él también tendría su blog.
En fin, buen comentario, aunque aún con varias omisiones de letras y dedazos.
:)